INNOVACIÓN SOCIAL
MODULO VI
Existe
un consenso generalizado con relación a la importancia que tiene el
conocimiento como factor de desarrollo en las sociedades contemporáneas. Desde
hace ya varias décadas se ha venido señalando que el crecimiento económico y el
progreso de una nación depende cada vez menos de la acumulación de los factores
productivos tradicionales y se asocia, cada vez más, a la capacidad que ésta
tenga para generar y aplicar nuevos conocimientos, derivando en lo que algunos
autores han descrito como la emergencia de las sociedades basadas en el
conocimiento.
Esta
expresión, ampliamente utilizada para dar cuenta de lo que se considera el
rasgo fundamental de la sociedad actual, puede, no obstante, llevar
erróneamente a pensar en el progreso científico como condición necesaria y
suficiente, olvidando el papel que desempeña la innovación y los procesos de
aprendizaje social asociados a la misma. Por ello, quizá resulte más
conveniente, tal como lo aconsejan Arocena y Shutz (2001), hablar de una
“economía basada en el conocimiento, modelada por el aprendizaje y motorizada
por la innovación”. Ciencia, tecnología e innovación constituyen, por tanto los
tres elementos clave para el desarrollo de los territorios. El reconocimiento
de estos elementos ha derivado en la implementación de estrategias orientadas a
la consolidación de los sistemas nacionales de ciencia, tecnología e
innovación, con un énfasis particular en el fortalecimiento de las capacidades
de innovación empresarial.
Esta
visión, si bien es importante como estrategia para fomentar un desarrollo
productivo con mayor valor agregado, se queda corta al momento de dar respuesta
a la magnitud y alcance de los problemas sociales actuales, tales como: la
exclusión social y económica, el cambio climático, los abusos contra los
derechos humanos, o la falta de oportunidades de ciertos sectores de la
población.
Para estos problemas, la ciencia y la
tecnología tienen también un alto potencial como instrumento de solución, pero
ello requiere considerar aspectos como: ¿para quién se investiga?, ¿para qué se
investiga? y ¿cuáles son los objetivos detrás de todas estas actividades?;
analizar el papel de los diferentes actores sociales, y finalmente, ampliar
nuestra visión del concepto de innovación y vincularlo de una manera más
directa con las demandas sociales. Es aquí donde adquiere importancia el
enfoque de la Innovación social, entendido en un sentido amplio como: “el
proceso que busca encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades
sociales, que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector
público… o en producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver
los grandes retos de la sociedad… capacitando a la ciudadanía y generando
nuevas relaciones sociales y nuevos modelos de colaboración. Son, por tanto, al
mismo tiempo innovadoras en sí mismas y útiles para capacitar a la sociedad a
innovar…” (European Commission, 2010).
El enfoque de innovación social es
relativamente reciente y ha cobrado particular relevancia como objeto de
política pública y como marco de análisis para diseñar e implementar proyectos
novedosos orientados a generar cambios sostenibles. Entender los fundamentos
conceptuales del enfoque. Puedes leer mas aquí

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